Dios de fondo y
Todo cuesta abajo.
Irse de casa.
Dejar todo atrás.
Que no estoy tan viejo para no morir joven.
Y vale más un siento volando que un jodido pájaro
Cagándose de miedo en una jaula.
Sin poder salir.
Sin esta ligereza de ir cuesta abajo.
Dios es el mejor dios del mundo.
No usa corbata
como yo
Por eso es todo presente.
Atrapados en la Calle.
Imaginar una realidad y
verla materializarse.
O tal vez es todo lo contrario.
Quién sabe.
Como algo que se come a tragos, o
Una cosa que se bebe a mordidas.
Yo estoy harto de los que dicen que
la existencia de la muerte se da viviendo.
Y siempre habrá un niño
que con toda su mirada
nos ve
mientras vemos.
Y con eso basta.
Imaginar una realidad y
verla materializarse.
O tal vez es todo lo contrario.
Quién sabe.
Como algo que se come a tragos, o
Una cosa que se bebe a mordidas.
Yo estoy harto de los que dicen que
la existencia de la muerte se da viviendo.
Y siempre habrá un niño
que con toda su mirada
nos ve
mientras vemos.
Y con eso basta.
Sísifo está suelto:
Un triciclo y
frente a él
todas las calles de Monterrey.
(Y del mundo)
Empuja restos de gloria
y de miseria
todos los días.
Un triciclo y
frente a él
todas las calles de Monterrey.
(Y del mundo)
Empuja restos de gloria
y de miseria
todos los días.
Un hombre que detiene su Caída
desde su cinturón y
contempla el mundo:
Desde Santa Rosa de Lima
Siempre has sentido miedo de caer.
Te aferras a un carro. A un casco.
Al agua y a su Sed.
El horizonte está poblado de cruces
y su cielo nunca fue tan claro:
Pero estabas en la calle y no podías escapar
de ella.
El Infierno existe.
Te lo explico:
De una vez te digo
(Y en verdad te lo digo)
que en medio de este
emparedado de cielo
y asfalto (calle, en fin)
estamos completamente solos.
Tenemos un par de manos
con las que empujamos
(y arrastramos)
nuestra vida.
Y basta.
Quien sabe por qué.
Cuando alguien camina mirando
sus pies
piensas en soledad.
En ese maquillaje que acentúa
la desolación
y que se extiende de un
segundo a otro
entre cada paso fijo en una imagen:
El Blanco y el Negro.
desde su cinturón y
contempla el mundo:
Desde Santa Rosa de Lima
Siempre has sentido miedo de caer.
Te aferras a un carro. A un casco.
Al agua y a su Sed.
El horizonte está poblado de cruces
y su cielo nunca fue tan claro:
Pero estabas en la calle y no podías escapar
de ella.
El Infierno existe.
Te lo explico:
De una vez te digo
(Y en verdad te lo digo)
que en medio de este
emparedado de cielo
y asfalto (calle, en fin)
estamos completamente solos.
Tenemos un par de manos
con las que empujamos
(y arrastramos)
nuestra vida.
Y basta.
Quien sabe por qué.
Cuando alguien camina mirando
sus pies
piensas en soledad.
En ese maquillaje que acentúa
la desolación
y que se extiende de un
segundo a otro
entre cada paso fijo en una imagen:
El Blanco y el Negro.
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